1. INTRODUCCIÓN
Apocalipsis significa «Revelación», y por eso este libro también se llama «Revelación de Dios a Juan» (1.1). Fue escrito durante los días en que las autoridades romanas perseguían a los cristianos porque éstos no rendían culto al Emperador romano, el cual se hacía llamar «Señor» y «Dios». El libro fue escrito para ser enviado a siete iglesias de la provincia romana de Asia (1:3 al v. 11), la cual era una región que hoy día es parte de Turquía. El autor, Juan, anima a sus lectores a seguir fieles a Jesucristo en tiempo de persecuciones y sufrimientos.
Después de las cartas a las siete iglesia (Cap. 2-3), Juan describe una serie de visiones que tuvo. Ellas muestran que las fuerzas del mal no vencerán, que la victoria pertenece a Dios y a Jesucristo, y que aquellos que sigan fieles en su fe recibirán el premio de la vida eterna en el nuevo cielo, en la nueva tierra, y en la ciudad santa, la nueva Jerusalén que Dios va a preparar. Allí reinarán con Dios y con Cristo para siempre.
Un libro como éste es llamado «apocalíptico» porque habla de las revelaciones hechas por Dios acerca de los acontecimientos futuros. En esas revelaciones, que generalmente son dadas por medio de visiones, hay figuras extrañas, seres fantásticos, símbolos y números que hoy día, nos son difíciles de comprender, pero que los primeros lectores entendían muy bien. El Libro de Daniel (en especial, los caps. 7-12), es apocalíptico, como también lo son algunos capítulos en otros libros del AT: Ezequiel (Caps. 1 al 3 / 9 / 26 y 27 / 38 al 48); Zacarías (Caps. 1 al 8 / 12 al 14) e Isaías (Caps. 24 al 26 / 65 y 66).
Por más que nos resulte difícil explicar todos los detalles de las visiones de Juan, la lección principal del libro es simple y clara: «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (11:15)
2. CONTENIDO
Esta revelación fue dada por Dios a Jesucristo, el cual envió a su ángel para mostrar a Juan las cosas que iban a suceder pronto (1:1 y v. 3).
En la primera visión, Juan ve a Cristo glorificado (1:9-20). Cristo pide a Juan que escriba una carta a cada una de las siete iglesias de la provincia de Asia (caps. 2 y 3). Las cartas contienen palabras de elogio, de censura y de ánimo, e incluyen también promesas para quienes continúen fieles a Dios y a Cristo.
En una serie de visiones (4:1 al 20:10), Juan ve lo que sucederá pronto (4:1 / 6:11 / 10:6 / 12:12). Después del juicio final de toda la humanidad (20:11-15), apararecen el cielo nuevo, la tierra nueva y la Jerusalén celestial, que desciende hasta la tierra para ser la habitación eterna de Dios y de su pueblo (21:1 al 22:5). El libro termina con la promesa de Jesús, de que pronto volverá (22:6-21).
3. MENSAJE
El mensaje principal del libro es que Dios reina sobre el universo que él creó. Las fuerzas del mal son poderosas y, muchas veces, parecen llevar ventaja de esta lucha contra Dios. Los cristianos sufren crueles persecuciones, y muchos son muertos. Pero los que permanezcan fieles a Dios y al Mesías que Dios escogió, recibirán como premio la vida eterna (2:10) y, victoriosos, reinarán para siempre con Dios (22:5).
4. FECHA, LUGAR, AUTOR Y DESTINATARIOS
Fecha: En el año 64 d.C., el emperador Nerón comenzó a perseguir a los cristianos que vivían en Roma, la capital del Imperio. Algunos creen que este libro fue escrito durante ese tiempo, pero la mayoría de los estudiosos piensa que el libro se escribió durante la persecución del emperador Domiciano contra los cristianos (81 a 96d.C.). Domiciano fue el primer emperador que se proclamó un ser divino, y quiso obligar a todos a adorarlo como un dios. Por lo tanto, es probable que este libro haya sido escrito por el año 95 d.C.
Lugar donde fue escrito: El mismo autor dice que estaba en la isla de Patmos, que queda en el mar Adriático, a unos 100 km. al sudoeste de Éfeso. Al parecer, Juan había sido llevado allí como prisionero por las autoridades romanas, por haber persistido en anunciar el mensaje de Dios (1:9)
Lugar donde fue escrito: El mismo autor dice que estaba en la isla de Patmos, que queda en el mar Adriático, a unos 100 km. al sudoeste de Éfeso. Al parecer, Juan había sido llevado allí como prisionero por las autoridades romanas, por haber persistido en anunciar el mensaje de Dios (1:9)
Autor: El autor es Juan (1:1-2, v 4, 9 / 22:8) y se dice hermano (1:9) de los cristianos a quienes está escribiendo. Juan llama a este libro una profecía (1:3 / 22:7,10,18,19) lo que da a entender que él se considera un profeta cristiano. Esto es todo lo que sabemos. Él habla sobre los doce apóstoles (21:14), pero nunca dice que él mismo fuera unos de ellos.
Tradicionalmente, en la iglesia cristiana, se afirma que el autor es el apóstol Juan. No obstante, si se toma e cuenta su estilo, es decir, la manera en que el libro está escrito en griego, así como la teología del libro se puede pensar que el autor de Apocalipsis no es la misma persona que escribió el Evangelio de Juan y las tres epístolas de Juan.
Destinatarios: El libro fue escrito para los cristianos de las siete iglesias ubicadas en la provincia de Asia (1:4, 11 / 2:1 al 3:22 / 22:16). Pero es muy probable que hubiese sido enviado también a otras iglesias.
5. NÚMEROS EN APOCALIPSIS
Como es común en libros apocalípticos, también en este libro aparecen figuras y animales que representan personas y acontecimientos históricos. El libro también usa números simbólicos, cuyo sentido va más allá del sentido absoluto.
El número 7 (siete) es el que más aparece (en total, 52 veces). Entre los judíos y los cristianos de aquel tiempo ese número representaba una cantidad completa y perfecta. Hay siete iglesias (1:3, 11), siete espíritus (1:4), siete candeleros de oro (1:12), siete estrellas (1:16), siete sellos (5:1), siete trompetas (8:2), siete truenos (10:3), siete mil hombres (11:13), siete diademadas (12:3), siete plagas (15:6), siete copas de oro (15:7), siete montes (17:9). También siete veces aparece la expresión «Feliz» o «Felices».
El número 7 (siete) es el que más aparece (en total, 52 veces). Entre los judíos y los cristianos de aquel tiempo ese número representaba una cantidad completa y perfecta. Hay siete iglesias (1:3, 11), siete espíritus (1:4), siete candeleros de oro (1:12), siete estrellas (1:16), siete sellos (5:1), siete trompetas (8:2), siete truenos (10:3), siete mil hombres (11:13), siete diademadas (12:3), siete plagas (15:6), siete copas de oro (15:7), siete montes (17:9). También siete veces aparece la expresión «Feliz» o «Felices».
El número 6 (seis), es decir, siete menos uno, es el símbolo de la imperfección. Seiscientos sesenta y seis, es decir, el número seis repetido tres veces (666), representa la imperfección total (13:18).
El número 12 (doce) es muy especial; representa también un total perfecto. Hay doce tribus del pueblo Israel (21:12), doce apóstoles (21:14), doce puertas de la Jerusalén celestial (21:12-13), doce frutos del árbol de la vida (22:2), y doce estrellas (12:1). Hay también múltiplos de doce: los veinticuatro líderes sentados alrededor del trono de Dios (4:4), los ciento cuarenta y cuatro mil siervos de Dios (14:1) que son doce mil personas de cada una de las tribus de Israel (7:3-8). El muro de la nueva Jerusalén mide ciento cuarenta y cuatro codos (21:17 nota), y la longitud, la anchura y la altura de la nueva Jerusalén miden doce mil estadios cada una (21:16 nota).
6. CAPÍTULOS
En construcción...
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