Información del Nuevo Testamento en nuestra página madre: Nuevo Testamento (En construcción y edición).
1. INTRODUCCIÓN
«Evangelio» es la traducción de la palabra griega que significa «buena noticia» o «buena nueva». En el Nuevo Testamento, la palabra significa «La buena noticia que habla acerca de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc. 1:1), es decir, el mensaje que trae salvación y vida eterna a todos los que lo aceptan.
Este mensaje de salvación es el cumplimiento de las promesas que Dios había hecho al pueblo de Israel por medio de los profetas. En Nazaret, la ciudad donde había crecido, Jesús fue a la sinagoga y, en el culto, leyó Isaías 61:1-2, que habla acerca del Siervo del Señor, escogido por Dios «para dar buenas noticias a los pobres... predicar el año agradable del Señor» (Lc. 4:18-19).
Ese mensaje es para todos. Así, después de la resurrección y de la ascensión de Jesús al cielo, los apóstoles y otros seguidores de Jesús fueron a todos los pueblos del Imperio Romano, para anunciarles las buenas noticias de salvación.
Algún tiempo después, se escribieron los cuatros Evangelios. Son libros que hablan acerca de Jesucristo, de sus enseñanzas, sus curas y otros milagros, su muerte, resurrección y ascensión al cielo.
Los Evangelios no tienen como propósito narrar todo lo que Jesús hizo y enseñó durante su ministerio público de aproximadamente tres años. Y no siempre concuerdan perfectamente en los detalles acerca de las cosas que Jesús enseñó. Eso queda claro por la comparación entre, por ejemplo Mt 8:5-13 y Lc 7:1-10 (la curación del siervo de un oficial romano) y Mt 6:9-13 y Lc 11:2-4 (las dos versiones de la oración que Jesús enseñó a sus discípulos).
Jesús enseñaba en lengua aramea y, tal vez, también en hebreo. Sin embargo, todos los Evangelios fueron escritos en griego, la lengua común del Imperio Romano en aquel tiempo.
2. LOS CUATRO EVANGELIOS
Cada uno de los autores de los cuatros Evangelios trató de preservar, por escrito, las buenas noticias acerca de la vida y las enseñanzas de Jesús. Ellos no eran historiadores, sino evangelistas, es decir, que escribieron sus relatos para fortalecer la fe de sus lectores (Jn 20:30-31).
Antes de que los Evangelios fueran escritos, y en obediencia a la orden de Jesús, los apóstoles y los otros testigos fueron a varias partes del mundo, y allí proclamaron las buenas nuevas (Mt 28:18-20).
Todo indica que, poco a poco, comenzaron a aparecer documentos escritos, los cuales narraban lo que Jesús había hecho y enseñado. Esos documentos se volvieron muy importantes, especialmente cuando empezaron a morir los testigos oculares. Según los especialistas, uno de esos documentos, que registraba las enseñanzas de Jesús, habría sido usado por los escritores de los Evangelios de Mateo y Lucas. Ese hecho explicaría las semejanzas entre, por ejemplo, el Sermón de Monte en Mateo capítulos 5 al 7 y los pasajes paralelos en Lucas.
Al parecer, los Evangelios de Mateo y de Lucas fueron escritos entre los años 80-90 d.C., y el Evangelio de Juan en la década de los años 90 d.C. Se considera que el Evangelio de Marcos fue escrito alrededor del año 65 d.C., es decir, antes que los demás.
3. LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS
Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son llamados «sinópticos», palabra que significa «del mismo punto de vista». El Evangelio de Marcos parece haber sido una de las fuentes principales de los Evangelios de Mateo y de Lucas. De los 661 versículos en Marcos, sólo 31 no aparecen en los Evangelios de Mateo y Lucas. De los 1060 versículos de Mateo, unos 500 provienen de Marcos; y de los 1149 versículos de Lucas unos 336 provienen de Marcos.
Si todo el material que se encuentra en los cuatros Evangelios fuera representado por el numero 100 (es decir, 100%), con la siguiente tabla se demostraría cómo los cuatros concuerdan y divergen entre sí. La columna A contiene el porcentaje del material en un Evangelio que se encuentra también en uno o más de los otros tres, la columna B da el porcentaje del material en cada Evangelio que no se encuentra en ninguno de los otros Evangelios.
A B- Marcos 93 7
- Mateo 58 42
- Lucas 41 59
- Juan 8 92
Es una bendición extraordinaria el tener cuatro Evangelios, cada uno de los cuales, bajo la inspiración del Espíritu Santo, relata de manera singular lo que Jesús hizo y enseño. El Evangelio de Juan nos recuerda: «Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aún en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir» (Jn. 21:25). Pero lo que ellos nos dejaron por escrito es suficiente para que creamos que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengamos vida por medio de Él (Jn. 20:31).
4. EL TEXTO ORIGINAL
Todos los textos originales (llamados «autógrafos», es decir, «escritos por el autor») de los Evangelios que se han perdido. Lo que tenemos son copias de copas de los textos originales. Pero esas copias son tantas, y tan antiguas, que el Nuevo Testamento Griego editado por los especialistas bíblicos es altamente confiable. Sin embargo, existen algunos problemas textuales. Entre ellos resaltan, por ejemplo, Mt 6:13 ; Mc 9:44, 46 ; 11:26 ; 15:28 ; 16:9-20 ; Lc 17:36 ; 23:17 ; Jn 8:1-11. Se trata de textos que aparecen en copias más recientes del original griego, pero que no son parte de los mejores y más antiguos manuscritos, los cuales fueron descubiertos durante los siglos XIX y XX.
5. LIBROS Y CAPÍTULOS
4. EL TEXTO ORIGINAL
Todos los textos originales (llamados «autógrafos», es decir, «escritos por el autor») de los Evangelios que se han perdido. Lo que tenemos son copias de copas de los textos originales. Pero esas copias son tantas, y tan antiguas, que el Nuevo Testamento Griego editado por los especialistas bíblicos es altamente confiable. Sin embargo, existen algunos problemas textuales. Entre ellos resaltan, por ejemplo, Mt 6:13 ; Mc 9:44, 46 ; 11:26 ; 15:28 ; 16:9-20 ; Lc 17:36 ; 23:17 ; Jn 8:1-11. Se trata de textos que aparecen en copias más recientes del original griego, pero que no son parte de los mejores y más antiguos manuscritos, los cuales fueron descubiertos durante los siglos XIX y XX.
5. LIBROS Y CAPÍTULOS
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