1. INTRODUCCIÓN.
Deuteronomio es el nombre de este libro en la antigua versión griega llamada Septuaginta. La palabra «Deuteronomio» quiere decir «segunda ley», y viene de la traducción griega de una expresión hebrea que significa «copia de la ley» (véase 17:18).
2. CONTENIDO
En sus discursos al pueblo de Israel, Moisés les recuerda cómo Dios los había librado de la esclavitud en Egipto y cómo durante cuarenta años los había llevado por el desierto hasta la Tierra prometida. Dios los había cuidado, y durante esos cuarenta años no les había faltado ropa ni comida.
Moisés ordena que el pueblo obedezca a Dios y cumpla su parte del pacto que Dios había hecho con ellos; además, les avisa que serán castigados si son desobedientes. Moisés entrega nuevamente los diez mandamientos (5:1-22 / Ex 20:1-17) y habla acerca de la importancia del primer mandamiento, que ordena que el pueblo de Israel adore sólo a JEHOVÁ, el Dios de sus antepasados. Moisés también llama la atención del pueblo en cuanto a las otras leyes y órdenes que deben regir la vida de los israelitas. Israel será una teocracia, es decir, un pueblo que tiene a Dios como su rey.
Finalmente, Moisés escoge a Josué para tomar su lugar y, obedeciendo la orden de Dios, sube al monte Pisga, desde donde ve la tierra de Canaán, al otro lado del río Jordán. Allí, en el monte, muere Moíses, el mayor de todos los profetas de Israel.
El pasaje clave del libro se encuentra en 6:5. Allí está el mandamiento que Jesús consideró el más importante de todos: «Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.»
3. MENSAJE
Deuteronomio es el libro en el cual está escrita la Ley de Dios (4:44-45 / 17:18-19 / 28:58-61 / 29:20-21 / 30:10 / 31:9-13 / 32:46), de la cual nada debe quitarse ni a la cual nada debe añadirse (4:2 / 12:32).
El Señor hace un pacto con el pueblo de Israel, que consiste en que él será su Dios y ellos serán su pueblo. Ellos prometen obedecer las leyes y mandamientos que Dios les dio por medio de Moisés (26:16-17 / 27:9-10), y Dios promete bendecirlos (28:1-14).
En la Tierra prometida, Dios escogerá a un único lugar de adoración. El Señor es uno, y el único Dios, y debe ser adorado en un solo lugar. Allí serán ofrecidos los sacrificios (12:5-7, 11-14, 18, 26-28 / 14:23-24 / 26:2) y allí los israelitas se reunirán para conmemorar las tres grandes fiestas (16:2, 6, 11, 15-16).
Moisés insta al pueblo para que nunca se olvide de que fueron esclavos en Egipto, que siempre recuerden las promesas de Dios y las grandes cosas que él hizo a favor de ellos (5:15 / 7:18-19 / 8:2, 18 / 11:2-7 / 15:15 / 24:9 , 18, 22). Ellos deberán recordar que Dios los ama, no porque sean un pueblo grande y famoso sino porque él quiere que el pertenezcan exclusivamente a él (4:37 / 7:7-8 / 10:15). El pueblo de Dios nunca debe olvidarse del amor de Dios.
4. CAPÍTULOS
En construcción...
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