martes, 17 de febrero de 2015

Job

     1. CONTENIDO


   El libro de Job presenta tres pequeños fragmentos en prosa (caps. 1-2; 32:1-6; 42:7-16); el resto del libro está escrito en forma poética.

   En este libro se cuenta la historia de los sufrimientos de un hombre bueno, honesto y fiel a Dios. Por una sugerencia que Satanás le hace a Dios, Job pierde de un momento a otro sus riquezas, sus hijos e hijas, ye es víctima de una dolorosa y horrible enfermedad de la piel.
   Tres amigos visitan a Job para consolarlo. En los diálogos poéticos, intentan explicar tanta desgracia y afirman que siempre ha sido un hombre bueno y honesto. En ese estado de angustia y de duda, Job llega a desafiar a Dios. Le exige una explicación para sus sufrimientos, pues desea ser aceptado por Dios y considerado por los demás como un hombre bueno y correcto.
   Los diálogos que Job mantiene con sus amigos, en una serie de tres, aparecen en los cap 3-31:

  • 1) El primer diálogo, en los caps. 3-14
  • 2) El segundo diálogo, en los caps 15-21
  • 3) El tercero en los caps 22-27.
   1) La primera serie de diálogos (caps. 3-14) comienza con la queja de Job (cap 3). En seguida cada amigo habla: Elifaz (cap. 4-7), Bildad (caps 8-10) y Zofar (caps. 11-14), y Job da respuesta a cada una de ellos. 
   2) En su segunda serie (caps. 15-21), los diálogos son menos extensos. Los amigos dialogan con Job hablando en el mismo orden de la primera serie: Elifaz (caps. 14-17), Bildad (caps. 18-19) y Zofar (caps. 20-21).
   3) En la tercera y última serie de diálogos (22:1 al 27:30), Job y sus amigos hablan en este orden: Elifaz (22:1-30), Job (23:1 al 24:17). Zofar (24:18-25), Bildad (25:1-6); Job (26:1-4): Bildad (26:5-14), Job (27:1-12), Zofar (27:13-23).
   En el cap. 28, aparece un elogio de la sabiduría e, inmediatamente después, la defensa final de Job (caps. 29-31).
   Después, entra en escena un cuarto sabio, más joven que los tres amigos de Job, llamado Eliú (caps. 32-37). De Eliú no se dice nada al comienzo ni al final del libro. Job tampoco da respuesta. Eliú no dice nada nuevo, y da la sensación de que, con su aparición en escena, el autor del libro tiene el propósito de mostrar cuán falsas e inadecuadas son las explicaciones dadas a los problemas del sufrimiento humano.
   Sigue, entonces un diálogo entre Dios y Job (caps. 38:1 al 42:6), en el cual Job habla muy poco (40:3-5 / 42:1-6). Dios no discute con Job acerca de los problemas del sufrimiento humano, sino que habla acerca de su propia sabiduría y de su poder. Finalmente, Job se arrepiente de haber usado palabras duras y violentas contra Dios, fruto de su ignorancia.
   En la parte final de la historia Dios reprende a los amigos de Job por haber defendido ideas erradas acerca de Dios. Entonces Dios cambia la situación de Job y lo bendice más que en el inicio de la historia.

     2. AUTOR Y FECHA

   El autor de este libro es desconocido. De él sabemos tres cosas: que era un israelita, que viía fuera de la tierra de Israel (Job 1:1, nota), y que pertenecía a la clase de hombres llamados sabios.
   En cuanto a su contenido, Job es un libro de sabiduría; en cuando a su forma, se clasifica como poético.
   No se sabe cuándo fue escrito el libro. Algunos estudiosos piensan que pertenece al período de patriarcas (entre 1900 y 1800 a.C.); no obstante, la mayoría lo ubica en el siglo V a.C. (entre 500 y 400).

     3. MENSAJE

   En sus discursos, los amigos de Job reflejan el pensamiento típico de aquellos tiempos, según el cual, el sufrimiento es siempre el resultado del pecado. Si Job sufría, es porque había pecado. La justicia de DIs, decían ellos, se manifiesta en que él castiga a la gente mala, pero cubre de bendiciones a la gente buena. La Ley lo enseñaba (Dt 28), lo mismo que los sabios (Job 4:7-11 / Sal. 37 y 92 / Pr. 10:27-30), y también los profetas (Is 13:10 ; 49:4 y 61:8 / Jer. 23:12 / Ez. 7:8-9 / Os. 4:9 / Sof. 1:9-12 / Hag. 2:15-19).
   Job también creía en la justicia de Dios. Pero, según su modo de pensar, Dios estaba siendo injusto con él. Job no merecía ser castigado, pues era un hombre «perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal» (1:1). Por otro lado, en otras partes del AT se registran quejas por una aparente injusticia de Dios, cuando Dios deja de castigar a personas que han cometido maldades (Sal. 73 / Ec. 3:16 al 4:3 / Jer. 12:1-4 / Hch 1:2-4).
   El autor del libro de Job piensa que no siempre el principio de retribución divina se aplica a los casos de sufrimiento humano. En general, es verdad que las personas malas son castigada por causa de sus epcados y que las personas buenas reciben bendición de Dios, pero ese principio n explica todos los casos de sufrimiento que hay en el mundo. No siempre las personas pegan aquí, en el mundo, por sus pecados y no siempre las personas buenas son recompensadas en este mundo con bendiciones y prosperidad. En sus respuestas a Job (38:1 al 40:2 y 40:6 al 41:34), Dios pone fin el  asunto cuando dice que la sabiduría de los seres humanos es muy limitada para comprender los caminos de Dios, así como su sabiduría y su poder.
   Ni Job ni sus amigos sabían que los sufrimientos de Job estaban siendo causados por un desafío que Satanás le había propuesto a Dios. Satanás dice que Job es fiel a Dios porque vive en la prosperidad y está cubierto de bendiciones, pero que si le sucedieran desgracias y sufrimientos, maldeciría a Dios. Y le corresponde a Satanás probar si la fidelidad de Job es o no una cuestión de interés propio. Job pasa por la prueba y no maldice a Dios. Después, en el diálogo con sus amigos, Job le reclama a Dios (6:4 / 13:25), pero al final se arrepiente (42:6) y vuelve a confiar enteramente en él.
   La soledad en el sufrimiento y la sensación de la ausencia de Dios atormentan a Job. A pesar de haberse rebelado contra Dios, él ansía encontrarlo y tener comunicación con él (13:24 / 14:13-17 / 23:3-6). Esa esperanza se cumple al final (42:4-5). La soledad de Job trae al cristiano el recuerdo de la figura solitaria y desesperanzada del Siervo, el Hijo de Dios, que en la cruz sufrió por nosotros y cargó sobre sí el peso de los pecados de todos nosotros (Is 52:13 al 53:12). En el desamparo de la cruz, y mientras experimentaba la misma angustia del salmista, Jesús gritó en voz alta: «Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?» (Mc 15:34 / Sal. 22:1).
   El sufrimiento de las personas buenas es un misterio. Los amigos de Job pensaban, erróneamente, que él sufría porque había pecado, tal vez en secreto, y que el resultado era castigo divino. Job, por su parte, pensaba que, en su caso, Dios estaba cometiendo una injusticia. Pero, en las respuestas de Dios a Job, el autor del libro hace evidente que la sabiduría y las acciones del Dios Todopoderoso no pueden ser comprendidas por el ser humano, que es limitado. Hay misterios que no podemos entender, como, por ejemplo, el sufrimiento de ciertas personas. Dios dirige todas las cosas, aun cuando a veces sus decisiones estén más allá de nuestra capacidad de comprensión. Al final, Job tiene un encuentro con Dios, y cuando Dios habla de palabra divina lleva a Job a adoptar una actitud de humildad y aceptación de una situación que su limitado entendimiento no puede comprender ni explicar.

     4. CAPÍTULOS
En construcción...

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