1. INTRODUCCIÓN
Filemón era un cristiano que posiblemente formaba parte de la iglesia de Colosas. Onésimo, esclavo de Filemón, había huido de su dueño. No se sabe cómo Onésimo llegó a conocer al apóstol Pablo, pero lo cierto es que se convirtió al oír el mensaje del evangelio anunciado por el apóstol, que estaba en la cárcel (v. 10). Pablo decidió que Onésimo debía volver a su dueño, y por eso escribió la Epístola a Filemón, para pedirle a éste que volviera a recibir a Onésimo, no sólo como esclavo, sino también como un querido hermano en Cristo. Parece ser que la Epístola a los Colosenses y la Epístola a Filemón fueron escritas en la misma época, y que ambas fueron entregadas por el mismo Onésimo.
Esta breve carta es un bello ejemplo de cariño y buenas maneras. Pablo no discute los derechos que las leyes de aquel tiempo otorgaban al dueño de un esclavo. Para resolver la cuestión de un esclavo fugitivo, Pablo aplica la máxima ley existente, que es la ley del amor cristiano.
2. CONTENIDO
Como de costumbre, Pablo comienza la carta con un saludo a sus destinatarios y una buena oración a favor de ellos (v. 1-3) y termina con saludos finales y una bendición (v. 23-25).
El asunto de esta carta es el siguiente: al enviar al esclavo Onésimo nuevamente con su amo Filemón, Pablo le pide a éste que trate a Onésimo como a un hermano en Cristo y no solamente como a un esclavo (v. 15-17). Con toda delicadeza, Pablo sugiere que Filemón ponga a Onésimo en libertad (v. 21). Lastimosamente, no sabemos si Filemón atendió el pedido del apóstol.
3. MENSAJE PARA HOY
La vida del pueblo de Dios es guiada por dos mandamientos que, según Jesús, son los más importantes de todos: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente... Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22:37-38). La Epístola a Filemón es un bello ejemplo de cómo el pueblo de Dios intenta seguir los principios cristianos en la solución de los graves problemas sociales.
En el mundo antiguo, la esclavitud era parte de vida de muchos pueblos. Los judíos del tiempo del AT practicaban la esclavitud. En el Imperio Romano, una tercera parte de la población urbana estaba compuesta por esclavos. muchas personas nacían esclavas, pero otras eran secuestradas y vendidas como tales (1 Ti 1:10). Otras personas se entregaban voluntariamente como esclavos por diferentes motivos, por ejemplo, por una gran deuda económica. La esclavitud no tenía nada que ver con la raza ni con el color de la piel. muchas veces, los esclavos eran liberados cuando llegaban a los 30 años de edad. Otros conseguían comprar su libertad. Muchos esclavos se convertían al cristianismo (1 Co 7:21 / Ef 6:5-9 / Col 3:22 al 4:1 / 1 Ti 6:1-2 / 1 P 2:18).
Aunque Pablo no condena directamente la práctica esclavista ni exige que Filemón libere al esclavo Onésimo, si anima a Filemón a que acepte a Onésimo como hermano en Cristo y no como esclavo (v. 16 / véase Flm 21, nota). En la Epístola a los Gálatas, Pablo escribe que delante de Dios no hay ninguna diferencia entre esclavos y libres, pues «todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gl 3:28). Con el tiempo, la conciencia cristiana percibiría que la esclavitud no encaja con los principios morales del evangelio.
4. FECHA Y LUGAR
Pablo estaba preso (v. 13), pero no dice dónde. Muchos piensan que estaba en Roma, donde permaneció preso durante dos años (63-65 d.C.), viviendo en una casa alquilada (Hch 28:16, 30). Otros consideran que la carta fue escrita durante el tiempo que él estuvo preso en Cesarea (Hch 23:23 al 26:32) o en otra ciudad (2 Co 11:23).
5. CAPÍTULOS
En construcción...
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