1. INTRODUCCIÓN
La Carta a los Hebreos fue escrita para los cristianos que estaban corriendo el peligro de abandonar la fe cristiana (6:4). Estaban desanimados (12:12-13), y algunos de ellos ya habían dejado de asistir a los cultos en la iglesia (10:25). Al parecer, estas personas eran judíos que se habían convertido a la fe cristiana, pero que, posiblemente por causa de las persecuciones, estaban pensado en volver al judaísmo. En caso de hacerlo, advierte el autor, se harían enemigos de Cristo, y por decirlo así, estarían crucificando otra vez al Hijo de Dios (6:6). El autor sabe que sus lectores todavía no habían negado a Cristo (6:9-12), pero percibe, mejor que ellos, el gran peligro que corren.
«Vamos adelante», dice él (6:1), dando a los cristianos de aquel tiempo una lección que vale también para los cristianos de todas las épocas.
2. CONTENIDO
Esta epístola parece más un sermón que una carta. El autor afirma que está escribiendo una «palabra de exhortación» (13:22), expresión que aparece también en Hch 13:15, cuando se habla del sermón que Pablo predicó en Antioquia de Pisidia.
El gran mensaje de la carta es que Jesucristo, la perfecta revelación de Dios (1:1-3), es superior a todo. Es superior a los ángeles (1:4 al 2:18), superior a Moisés y a Josué (3:1 al 4:13) y superior a los sacerdotes judíos (4:13 al 7:28). La alianza hecha por medio de él es superior a la alianza que Dios hizo con el pueblo de Israel (8:1 al 9:22), y su sacrificio es superior a los sacrificios de los judíos (9:23 al 10:39).
El autor habla mucho acerca de Jesucristo como nuestro Sumo sacerdote (4:14 al 5:10 / 8:1 al 9:28), y basa su enseñanza en la persona de Melquisedec, rey de Salem y sacerdote de Dios (Gn 14:17-20). Como dice el Sal 110:4, Melquisedec fue una figura de Cristo, nuestro Sumo sacerdote (6:19 al 7:28).
Al citar y explicar pasajes del AT, el autor usa métodos de interpretación bíblica que nos parecen extraños, pero que eran usados en aquel tiempo por los estudiosos judíos y cristianos.
La lista de los grandes héroes y heroínas del pueblo de Dios en el pasado (Cap. 11) sirve para alentar a los lectores a seguir el ejemplo de esas personas, que fueron fieles al llamado de Dios (12:1-29). Luego de varios consejos (13:1-19), el autor hace una oración a favor de sus lectores (13:20-21) y se despide de ellos con saludos finales (13:22-25).
2. MENSAJE
El peligro de abandonar la fe: No hay salvación para quien vuelve atrás, después de haber puesto su fe en Cristo (6:4-8). El autor no ahorra palabras al mostrar a esos cristianos el gran peligro que corren (2:2-3 / 10:26-21 / 12:16-17). Cita el ejemplo de los israelitas, que no lograron entrar en la Tierra prometida porque no tuvieron fe (3:7 al 4:11). Del mismo modo, también era posible que estos cristianos no entraran en la Tierra prometida de la eternidad.
La necesidad de permanecer firmes en la fe: Como prueban los testimonios dados por los héroes y heroínas del pueblo de Dios ne el pasado (Cap. 11), los cristianos a quienes el autor escribe debían ir siempre hacia adelante, con los ojos puestos en Jesús (3:1 / 12:1-2). Aunque ninguno de ellos había perdido la vida (12:4), si habían sido insultados y maltratados (10:32-34). «Retengamos nuestra profesión», dice el autor (4:14), que hace todo lo posible para animarlos y fortalecerlos (2:1 / 3:6, 14 / 4:2-3, 11, 14-16 / 6:11-12 / 10:39).
Jesucristo: El autor de la Epístola a los Hebreos muestra que Jesucristo, el Hijo de Dios, es superior a todo y a todos: a los ángeles (1:4 al 2:12), a Moisés y a Josué (3:1 al 4:13), y a los sacerdotes levitas (4:14 al 7:28). La alianza que Cristo hizo es superior a la vieja alianza (8:1 al 9:22), y el sacrificio que el ofreció a Dios es superior a los sacrificios ofrecidos por los sacerdotes judíos (9:23 al 10:39).
El autor pone el énfasis en la completa y perfecta humanidad de Jesús (2:14, 18 / 5:7-8). Él sufrió y fue tentado como nosotros, pero no pecó (4:15 / 7:26-28). También pone mucha atención en la muerte de Jesús (2:9-10 / 9:12, 14, 26-28 / 10:9-10, 19-20), mientras que la resurrección se menciona una sola vez (13:20-21). Jesucristo es nuestro Sumo sacerdote, que ofreció a Dios el sacrificio que garantiza el perdón de nuestros pecados. Su sacrificio es su muerte, con la cual consiguió nuestra salvación (9:11-15 / 9:23 al 10:21).
El día final: El autor cree que el día final está cercano. Ésta es una razón más para que sus lectores hagan lo que él recomienda (9:26 / 10:25, 37).
4. AUTOR, FECHA, LUGAR Y DESTINATARIOS
La carta es anónima, es decir, su autor no se identifica. Antiguamente, se decía que el autor había sido el apóstol Pablo, pero actualmente son pocos los que sostienen esta idea. Algunos piensan que la epístola fue escrita por Bernabé o por Apolos. Lo único cierto es que no se sabe quien la escribió.
El autor y sus lectores pertenecer a la segunda generación de cristianos (2:3). Los primeros líderes ya habían muerto (13:7), y el autor pide a sus lectores que obedezcan a sus líderes actuales (13:17). la fecha más probable ronda entre 65 y 85 d.C.
En cuanto al lugar donde fue escrita, el texto de Heb 13:24 («Los de Italia os saludan») parece sugerir que el autor se encontraba fuera de Italia.
Los destinatarios son, en su mayoría, cristianos judíos. Eso explica el título de la epístola (que no forma parte del texto original): «a los Hebreos». Esos cristianos habían sufrido persecuciones, y el autor, que los conoce bien (13:22-24), escribe esa «palabra de exhortación» para animarlos. Lo que el autor dice en 13:24 da a entender que los destinatarios conformaban una comunidad cristiana de Italia.
5. CAPÍTULOS
En construcción...
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