miércoles, 25 de marzo de 2015

Génesis 1 - La creación [Comentarios]

Índice:

  • Introducción.
  • La creación.
    • Día 1 (La luz)
    • Día 2 (Las aguas de las aguas)
    • Día 3 (Tierra seca y vegetación)
    • Día 4 (Las lumbreras)
    • Día 5 (Animales: Peses y aves)
    • Día 6 (Animales de la tierra y el Ser Humano)
  • La luz.
  • Los tiempos desde el principio.
  • La creación de hombre.
    • A su imagen.
    • Varón y hembra «Lo creó».
    • Y vio Dios que era bueno.
    • Primera bendición.

INTRODUCCIÓN
La palabra «Génesis» significa: origen, inicio.
En hebreo, el libro de Génesis se conoce como «Bereshit», que literalmente significa: «En el principio».  El título viene de las primeras palabras del libro.
(Génesis 1:1) En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

El tema general del libro es: El origen de la humanidad, al igual que el origen del pueblo de Dios, Israel.

No es casualidad que la Biblia comience así. No sólo se trata de comenzar “por el principio”, sino porque es necesario saber de dónde venimos, pues esto nos da identidad. 
Si sabemos de dónde venimos…sabremos quiénes somos.
Si sabemos quiénes somos…sabremos hacia dónde vamos.

LA CREACIÓN
La Biblia claramente nos dice que la existencia del hombre y de todo lo que hay en la Tierra, y en el universo, no es producto de un accidente ni es una casualidad.  Fuimos creados por Dios, y fuimos hechos con un propósito.

El primer capítulo de Génesis describe cuál fue el proceso de la creación:

  • Día 1: La Luz.

(Génesis 1:1-5) En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (3) Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. (4) Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. (5) Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

  • Día 2: Separó las aguas de las aguas.

(Génesis 1:6-8) Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. (7) E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. (8) Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

  • Día 3: Tierra Seca y Vegetación.

(Génesis 1:9-13) Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. (10) Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. (11) Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. (12) Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. (13) Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

  • Día 4: Las Lumbreras.

(Génesis 1:14-19) Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, (15) y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. (16) E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. (17) Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, (18) y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. (19) Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

  • Día 5: Animales: peces y aves.

(Génesis 1:20-23) Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. (21) Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. (22) Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. (23) Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

  • Día 6: El Ser Humano.

(Génesis 1:24-31) Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. (25) E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. (26) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (29) Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. (30) Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. (31) Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

LA LUZ
Lo primero que Dios hizo en la Tierra fue traer luz, ya que ésta estaba desordenada, vacía y en tinieblas.
(Génesis 1:3-4) Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz. (4) Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

Esta luz (heb. Ohr) no era la del sol ni la luna, ya que éstos fueron creados en el 4° día.  Entonces, ¿Cuál era esa “LUZ”? Juan lo señala claramente:
(Juan 1:1-5) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Sabemos que el “VERBO” es Jesús (heb. Yeshua). Él ha estado desde el principio, y participó en la creación, porque Él es Dios. La vida salió de Jesús, y esa vida trae luz que brilla aún más que las lumbreras. Es la “luz de la vida”.
(Juan 8:12) Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

(Col. 1:15-18) El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. (16) Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (17) Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; (18) y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.

(2 Cor. 4:6) Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

(Heb. 1:1-2) Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Esta misma luz será la que va a iluminar la Nueva Jerusalén, en el mundo nuevo, tal como está escrito al final de Apocalipsis.
(Ap. 22:3-5) Y ya no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará allí, y sus siervos le servirán. (4) Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. (5) Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos.

La luz del primer día es la Luz espiritual que da vida espiritual, y nos separa de la oscuridad y el mal.

LOS TIEMPOS DESDE EL PRINCIPIO
La Biblia señala desde el principio que Dios hizo las lumbreras, no sólo para alumbrar, sino también para marcar los tiempos.
(Génesis 1:14-15) Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años; (15) y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.

Las lumbreras no sólo nos ayudan a diferenciar entre día y noche, y entre las estaciones (primavera, verano, otoño, invierno), sino que también marcan los tiempos del calendario bíblico.

La palabra se traduce como «estaciones» en el versículo anterior (1:14), en hebreo es la palabra «Moedim», que literalmente significa: citas o tiempos establecidos. Es la misma palabra que se utiliza en Levítico 23 en referencia a las fiestas bíblicas.

El mes bíblico es determinado por la luna, y da inicio el momento preciso en que se hace visible una uñita de luna, luego de estar “escondida” por unos días. Esto es lo que se conoce en hebreo como «Rosh Jodesh», lit. cabeza del mes. Esto sucede cada 29 ó 30 días, dependiendo del movimiento de la luna. Si queremos estar conectados con los tiempos de Dios, debemos estar pendientes de la luna para ver cuando comienza el mes bíblico. Ya sabiendo cuando se marca el inicio del mes, sabremos cuándo caen las fiestas bíblicas, que se calculan según el calendario bíblico, y no el romano.

Otro dato importante que aprendemos de los tiempos de Dios en Génesis uno es el inicio del día bíblico. Hoy en día estamos acostumbrados a que el día comienza a las 12 am, es decir, a media noche. Pero el día bíblico comienza al atardecer (aprox. a las 6 pm). Así es como Dios lo marcó desde el inicio.
(Génesis 1:5) Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: un día.

Lo mismo se señala en los demás días: Génesis 1:8, 13, 19, 23, 31.

El día bíblico comienza por la tarde (es decir, la noche, cuando está oscuro), y le sigue la mañana (el día, cuando hay luz).

CREACIÓN DEL HOMBRE
El ser humano fue la corona de la creación. Todo lo demás fue creado en preparación para ese momento.
(Génesis 1:26-27) Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. (27) Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

CREACIÓN DEL HOMBRE - A SU IMAGEN
La palabra «imagen» se traduce del hebreo: «Tzelem», que en significa: fotocopia, en el hebreo moderno. Viene de la raíz «Tzel», que significa: Sombra. La palabra «semejanza», en hebreo es «Demut», que significa: molde, forma, semejante.

Fuimos moldeados para ser iguales a Dios… no como dioses, sino como Su Sombra, haciendo en la Tierra lo que Él hace en el Cielo. Dios quiere que seamos el reflejo de lo que Él es.

A diferencia del resto de las criaturas vivientes que sólo tienen cuerpo y alma, el ser humano tiene también «espíritu». En esto también se asemeja a Dios. El hombre tiene libre voluntad o albedrío, que proviene del espíritu, en contraste con los animales que viven por instinto.

En el concepto de la relación Dios-hombre, hay una marcada diferencia entre el pensamiento griego y hebreo. La perspectiva hebrea contempla que el hombre fue creado a la imagen de Dios, mientras que los griegos hicieron a sus dioses a la imagen del hombre, plagados con las mismas pasiones y emociones humanas, pero con “súper-poderes”. El efecto de ambos pensamientos influye grandemente en la vida diaria. ¿Vamos a justificar nuestras pasiones, o estaremos apuntando a ser mejores, procurando ser la imagen de Dios aquí en la Tierra?

CREACIÓN DEL HOMBRE - VARÓN Y HEMBRA «LO CREÓ»
Dios creó a Adán como un ser perfecto y completo.
(Génesis 1:27) Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Así es como han traducido al español este versículo, pero en realidad en el hebreo termina diciendo: «Lo creó». Dios formó del polvo de la Tierra a un ser humano completo, hombre y mujer en uno, tal como lo explica la tradición judía. Suena extraño, pero no debería sorprendernos porque luego vemos que la mujer fue sacada del costado de Adán, y fueron hombre y mujer.

LA CREACIÓN DEL HOMBRE - Y VIO DIOS QUE ERA BUENO
Al estudiar el capítulo uno de Génesis, no podemos pasar por alto una frase que se repite varias veces: «Vio Dios que era bueno». Cada día de la creación, Dios dijo que era bueno lo que había hecho. Sólo hay un día en que quedó en silencio: el segundo día, cuando separó las aguas de las aguas. Pero hay otro día que también sobresale: el sexto día dijo que «muy bueno».
(Génesis 1:31) Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día.

Ese fue el día en que Dios creó al hombre.
Sabiendo esto, debe sorprendernos cuando Dios dice en el capítulo dos: «no es bueno…», pues contrasta con lo había dicho con anterioridad.
(Génesis 2:18) Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Esto lo dijo en el contexto de la tarea que Dios le dio a Adán para nombrar a los animales. Todos tenían compañía, pero no Adán. Dios no se había equivocado, porque había hecho a Adán perfecto. Sin embargo, no era bueno que estuviera solo.

Hay un paralelo de esta historia con la relación entre Dios y el hombre. Dios es perfecto, y no necesita de nadie. Aun así, creó al ser humano para hacerle compañía, y nos creó a su imagen y semejanza. La historia completa de la Biblia apunta a ese día en que el hombre y Dios se unirán, cuando vengan las Bodas del Cordero y descienda la Nueva Jerusalén. Seremos uno con Él.

LA CREACIÓN DEL HOMBRE - PRIMERA BENDICIÓN
¿Alguna vez se han preguntado cuáles fueron las primeras palabras que Dios habló al hombre? Seguramente eran de gran importancia.

En el primer capítulo de Génesis encontramos escritas esas primeras palabras:
(Génesis 1:27-28) Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (28) Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

Las primeras palabras de Dios fueron una bendición.
La bendición fue darles la capacidad de ser fructíferos. Esto no sólo se refiere a la «procreación y multiplicación de la raza humana», sino a la bendición de ser productivos en todo.

Bíblicamente, el trabajo no es una «maldición», sino una BENDICIÓN. La maldición, consecuencia del pecado, (cap. 3) no es el trabajo en sí, sino la labor con esfuerzo que cuesta que produzca fruto (trabajo improductivo).

Es una bendición cuando trabajamos y producimos fruto. Para eso fuimos creados. Por ello, uno de los problemas sociales más fuertes y dolorosos es el desempleo. Pero cuando un hombre trabaja y es productivo, se siente realizado, porque está cumpliendo su misión en la Tierra.

Además de la bendición del trabajo, Dios puso al hombre a cargo de toda la Tierra. Dios nos dio la capacidad de utilizar todos los recursos del planeta. Pero no debemos olvidar que todo lo que existe es de Dios, y el hombre es simplemente el mayordomo del mundo, y daremos cuentas de lo que hagamos.

Luego de explicarle al hombre su misión en la Tierra, le instruyó con respecto a su dieta:
(Génesis 1:29) Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento. (30) Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento. Y fue así.

Sí, la dieta original era vegetariana. No fue sino hasta después del Diluvio que Dios le permitió al hombre comer carne.
(Génesis 9:1-7) Y bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra. (2) Y el temor y el terror de vosotros estarán sobre todos los animales de la tierra, y sobre todas las aves del cielo, y en todo lo que se arrastra sobre el suelo, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. (3) Todo lo que se mueve y tiene vida os será para alimento: todo os lo doy como os di la hierba verde. (4) Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comeréis. (5) Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre. (6) El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre. (7) En cuanto a vosotros, sed fecundos y multiplicaos; poblad en abundancia la tierra y multiplicaos en ella.

Después del Diluvio, Dios volvió a bendecir a la humanidad de la misma forma que lo hizo con Adán. Se les dijo que debían ser productivos y ser los guardianes de la Tierra. La única diferencia fue el cambio de dieta: se les autorizó comer carne, pero sin sangre.

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