jueves, 26 de marzo de 2015

Génesis 3 - La tentación, el pecado y la expulsión [Comentarios]

Indice:
  • 1. La tentación.
    • 1.1. La serpiente.
    • 1.2. La serpiente y sus palabras.
  • 2. El pecado
    • 2.1. Efecto del fruto
      • 2.1.1. Vergüenza
      • 2.1.2. Esconderse / Separarse de Dios.
      • 2.1.3. Miedo 
      • 2.1.4. Echar la culpa a todos, menos a ti mismo.
  • 3. El pecado.
    • 3.1. La maldición de la desobediencia.
      • 3.1.1. La serpiente
    • 3.2. Castigo para el hombre y la mujer.
      • 3.2.1. La mujer.
      • 3.2.2. El hombre.
  • 4. La expulsión del Jardín.
  • 5. Datos extras.
    • 5.1. Los querubines.
    • 5.2. La trinidad en Génesis.


LA TENTACIÓN - LA SERPIENTE
Cuando Adán y Eva fueron creados, eran perfectos. No había mal en ellos. En el Jardín del Edén no había tentación, más que una: el fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.
(Génesis 2:16-17) Y ordenó el Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, (17) pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.

En un momento en que Eva y Adán estaban separados, la serpiente antigua, Satanás, engañó a la mujer.
(Génesis 3:1) Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: "No comeréis de ningún árbol del huerto"?

¿Era eso cierto? ¿Acaso no podían comer de “ningún” árbol del huerto? Una mentira “a medias” es más engañosa pues tiene un poco de verdad. La verdad es que podían comer de todos los árboles menos uno: el Árbol del Conocimiento. Esto lo sabía Eva, y se lo dijo a la serpiente, pero añadió algo más…
(Génesis 3:2-3) Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; (3) pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: "No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis."

Dios había dicho que no podían comer, pero ella añadió que tampoco podían “tocarlo”.  Esa tendencia a “añadir” a los mandamientos de Dios se vuelve a repetir en la historia. El hombre añade doctrinas humanas a los mandamientos, y luego la gente se confunde entre lo que dijo Dios y lo que dice el hombre (Marcos 7:7-9). Esto es precisamente lo que señalaba Pablo en su carta a los Corintios: (2 Corintios 11:3-4) Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo.  (4)  Porque si alguien viene y predica a otro Jesús, a quien no hemos predicado, o recibís un espíritu diferente, que no habéis recibido, o aceptáis un evangelio distinto, que no habéis aceptado, bien lo toleráis.

Me puedo imaginar a la serpiente tocando el fruto prohibido, al decir lo siguiente:
(Génesis 3:4-5) Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. (5) Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.

En ese momento, Eva comenzó a ver el árbol con otros ojos. Tal vez su fruto no era tan malo como Dios lo había hecho parecer…
(Génesis 3:6) Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.

Eva tuvo que tomar una decisión: creerle a Dios o dejarse llevar por su instinto y por la vista. La serpiente la tentó con el mismo pecado con que Satanás cayó: el deseo de ser dios. (Isaías 14:12-15 / Ezequiel 28:12-19) Y antes de saltar a criticar a Eva, démonos cuenta que cada uno de nosotros tenemos esa prueba delante de nuestros ojos. Por eso Juan dijo: (1 Juan 2:15-17) No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. (16) Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. (17) Y el mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

La misma tentación la tenemos el día de hoy: decidir lo que es bueno/malo a nuestros propios ojos, en lugar de atender lo que Dios ha dicho.
(Prov. 3:5-7) Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos y él hará derechas tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, sino teme a Jehová y apártate del mal.

(Prov. 14:12) Hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lleva a la muerte.

LA TENTACIÓN - LA SERPIENTE Y SUS PALABRAS
La serpiente era astuta. En Apocalipsis 12:9 ''Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero;…''. Se puede notar que la serpiente de Génesis 3, es Satanás.

También se puede notar que la serpiente engaña con mentiras y verdades, en los vs. 4 y 5 dice: ''La serpiente le dijo la mujer: No morirán, sino que sabe Dios que el día que coman de él, serán abiertos sus ojos, y serán como Dios, sabiendo el bien y el mal''.

Acá se encuentra verdades, y mentiras. Una famosa frase dice: ''Una verdad a medias, es una mentira completa''. La mentira es decir que ''no morirán'', dado que después de la desobediencia, el hombre muere, tiene una vida finita en la Tierra ''Polvo eres, y al polvo volverás'' (v. 19). La verdad es decir ''serán abiertos sus ojos,…, sabiendo el bien y el mal''. Luego Dios afirma que esto es verdad en el v. 22: ''y dijo Jehová Dios: he aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal;…''

EL PECADO - EFECTO DEL FRUTO
* Vergüenza / Conocimiento del mal
Eva comió del fruto prohibido. Luego se lo dio a Adán, y él comió sin pensarlo. Lo interesante es que el pecado no se hizo evidente sino hasta que Adán comió.
(Génesis 3:7) Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.

Adán, como cabeza de matrimonio, pudo haber anulado la decisión de Eva. Pero, en lugar de frenarla y confrontarla, simplemente le siguió la corriente. No fue sino hasta que él comió del fruto que ambos se dieron cuenta de su pecado. Pablo lo explicó de la siguiente manera: (1 Timoteo 2:13-14) Porque Adán fue creado primero, después Eva. (14) Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión.

* Esconderse / Separarse de Dios
Por primera vez, Adán y Eva tenían algo que esconder, y por eso se sintieron “desnudos”. Por ello trataron de taparse, y se escondieron.
(Génesis 3:8) Y oyeron a Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Dios entre los árboles del huerto.

¿Acaso podían esconderse de Dios? Sabemos que Él todo lo ve y todo lo sabe.
(Job 34:21-22) Porque sus ojos observan los caminos del hombre, y Él ve todos sus pasos. (22) No hay tinieblas ni densa oscuridad donde puedan esconderse los que hacen iniquidad.

(Salmo 139:7-10) ¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde huiré de tu presencia? (8) Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú. (9) Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, (10) aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

* Miedo
La tendencia del hombre cuando peca es huir de Dios. Pero en esos momentos es cuando más lo necesitamos. Si le buscamos en arrepentimiento, Dios nos da una segunda oportunidad. Tal vez eso fue lo que Dios trató de hacer cuando los llamó. Él ya sabía dónde estaban, pero les estaba dando la oportunidad de dar el paso de arrepentimiento…
(Génesis 3:9) Y Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?

En hebreo, la palabra «¿Dónde?» no es la que típicamente se usa (Eifo), sino que usa «Ai», que también puede traducirse: de dónde o cómo.

Dios sabía dónde estaba Adán, y sabía lo que había hecho. Aun así, lo llamó, dándole la oportunidad de confesarse y arrepentirse. Pero no lo aprovechó… en lugar de confesarse, se excusó…
(Génesis 3:10) Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.

* Echar la culpa a todos, menos a ti mismo.
Cuando Dios lo confrontó, él volvió a excusarse, pero no salieron palabras de perdón ni de arrepentimiento de su boca.
(Génesis 3:11-12) Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras? (12) Y el hombre respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Adán echó la culpa a Eva, y ¡aún a Dios! por haberle “dado” a su mujer.

Cuando le llegó el turno a Eva, tampoco ella asumió su responsabilidad, sino que se excusó, echándole la culpa a la serpiente.
(Génesis 3:13) Entonces Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí.

Las excusas no son muestras de arrepentimiento, sino una justificación. Pero, sin arrepentimiento, no habrá cambio, y no hay perdón.

Adán y Eva cubrieron su desnudez. Taparon su falta, en lugar de confesar y corregir. Pero la cubierta que ellos hicieron no era suficiente. Dios les mostró cuál era el único elemento que podría cubrirlos de verdad.
(Génesis 3:21) E hizo el Eterno Dios para el hombre y para su mujer túnica de piel, y los hizo vestirse.

Esta es la primera instancia de un sacrificio animal en la Biblia. Dios tomó la vida de un animal, y con sus pieles cubrió al hombre. El hombre debía morir por su pecado, pero Dios proveyó sustituto para cubrir su pecado, y así poder tener acceso a la reconciliación con Dios. Este concepto se desarrolla a lo largo de toda la Biblia, y llega a su culminación con el sacrificio de Yeshua, el Cordero de Dios, cuya muerte en la cruz es nuestra reconciliación con Dios. (1 Pedro 1:18-19) …sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de del Mesías, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

EL PECADO - LA MALDICIÓN  DE LA DESOBEDIENCIA
Tanto Adán como Eva, y aún la serpiente, fueron partícipes del primer pecado y la Caída del hombre. Cada uno de ellos recibió su respectiva retribución:

*  A la serpiente:
(Génesis 3:14-15) Y Dios dijo a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todos los animales, y más que todas las bestias del campo; sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. (15) Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.

El mensaje no sólo fue para la serpiente como animal, sino para la “serpiente antigua”, Satanás. La última parte del castigo es considerada como la primera profecía mesiánica de la Biblia, pues hace referencia al hijo de una  mujer que aplastará la cabeza de la serpiente.
(Romanos 16:20) Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
(Hebreos 2:14) Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.
(Apocalipsis 12:17) Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

EL PECADO - CASTIGO PARA EL HOMBRE Y LA MUJER
En el capítulo uno de Génesis vimos que las primeras palabras que Dios habló al hombre fueron para bendecirlo, diciéndole que fuera productivo. No debería extrañarnos, entonces, que el castigo fuera dirigido precisamente a su capacidad productiva, tanto del hombre como de la mujer; a partir de ese momento será con esfuerzo y dolor.

* A la Mujer
El castigo para la mujer fue lo siguiente:
(Génesis 3:16) A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.

*  Al hombre
(Génesis 3:17-19) Entonces dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: "No comerás de él", maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. (18) Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo. (19) Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

EXPULSADOS DEL JARDÍN
Dios había dicho claramente que la consecuencia de comer del fruto prohibido sería la muerte. Pero, ¿acaso Adán y Eva murieron luego de haber comido de ese fruto? En ese momento no les cayó un rayo del cielo que los consumió, pero si comenzaron a morir, poco a poco. El Señor extiende la vida para darnos la oportunidad de arrepentirnos y regresar a Él.

Así nos pasa hoy, con cada pecado, el hombre va degradándose. Tal vez no siente el efecto inmediato, pero el alma y el espíritu va muriendo poco a poco. El Señor nos sigue extendiendo vida para darnos la oportunidad de arrepentirnos, pero si no lo hacemos, iremos de mal en peor.

Aunque Adán y Eva no habían muerto físicamente, sufrieron en ese momento la peor muerte de todas: la separación de Dios.
(Génesis 3:23-24) Y Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. (24) Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.

A causa de la rebelión de Adán y Eva, la humanidad y la creación completa han quedado sujetas al pecado.
(Romanos 5:12) Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

(Rom. 8:19-24) Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. (20) Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza (21) de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. (22) Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. (23) Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. (24) Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve?

Pero no todo ha sido perdido… Desde entonces, Dios tiene contemplado un “Plan de Redención (Salvación, Perdón, Rescate)”, para darle la oportunidad al hombre para reconciliarse con Él.
(Romanos 6:23) Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Hay esperanza de redención, a través de Jesús, nuestro Redentor.

DATO EXTRA - LOS QUERUBINES,
A simple vista, parecería que Dios no quiere que el hombre regrese al Jardín y a Su Presencia, ya que puso querubines a guardar el camino hacia el Árbol de la Vida.
(Génesis 3:24) Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.

Pero esa es una interpretación muy superficial. El mensaje a lo largo y ancho de la Biblia es que Dios nos quiere reconciliar con Él. Pero antes de hacerlo, lo que Él nos va a enseñar es cómo regresar… por cuál camino, por cuál puerta.

La segunda vez que la Biblia menciona “los querubines” es en el contexto del Tabernáculo:
(Éxodo 25:18-22) Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio. (19) Harás un querubín en un extremo y el otro en el otro extremo; harás el propiciatorio con los querubines en sus dos extremos de una sola pieza. (20) Y los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio. (21) Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. (22) Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.



Los dos querubines están sobre la cubierta del Arca del Pacto. El Arca está en lo más profundo del Tabernáculo, y allí se manifestaba la Presencia de Dios. En ese lugar sólo entraba el Sumo Sacerdote, una vez al año… en el Día de Expiación. Esa fiesta representa el día en que Jesús vendrá a borrar el pecado del pueblo y a acabar con la iniquidad del mundo.

El Tabernáculo es el mapa que Dios nos dio para que sepamos cómo regresar a Él. No podemos profundizar sobre este tema en este momento porque nos desviaríamos del presente estudio, pero lo haremos en su oportunidad, cuando lleguemos al libro de Éxodo, y todo nos hará sentido. Hay muchos tesoros escondidos en Génesis que no se pueden entender sino hasta que uno va avanzando en el estudio de la Biblia completa…

DATO EXTRA - LA TRINIDAD EN GÉNESIS
(Génesis 3:22) Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal;…''

Como vemos marcado en negro, y prestando atención en el principio del versículo se puede leer Dios diciendo la palabra en plural nosotros, dando término, es posible que se refiera tanto a el espíritu de Dios y la luz (Cristo) visto en Génesis 1, al principio de la creación.

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