1. NATURALEZA DEL LIBRO
Lamentaciones es una colección de cinco poemas, en los que se lamenta la conquista y destrucción de la ciudad de Jerusalén por parte de los babilonios, lo cual ocurrió en el 586 a.C.
El país había sido arrasado, y el pueblo hacía sido llevado prisionero. Para tener una idea de lo que ocurrió en Jerusalén aquel año, es necesario leer 2 R 24:18 al 25:21 y los pasajes paralelos de 2 Cr 36:11-21 y Jer 52:1-27.
A pesar de que en este libro la nota denominante es la tristeza, no deja de tener expresiones de confianza en Dios y de esperanza en el futuro.
Para recordar la destrucción del templo en 586 a.C, y la del nuevo templo por los romanos, en 70 d.C., hasta el día de hoy el libro de Lamentaciones es leído en voz alta por los judíos ortodoxos, en el noveno día de Abim, que es el quinto mes de calendario hebreo, y que corresponde a la segunda parte de nuestro mes de Julio y a la primera parte de agosto.
2. AUTOR Y FECHA
El libro de Lamentaciones fue escrito en el período entre la conquista de Jerusalén, en 586 a.C., y el decreto de Ciro de Persia, que en 538 a.C. permitió el regreso de los judíos a su patria (Esd 1).
Con base en una tradición antigua registrada en la Septuaginta, algunos estudiosos señalan a Jeremías como el autor de lamentaciones (2 Cr 35:25). Otros estudiosos opinan que el autor es desconocido.
3. FORMA LITERARIA
Lamentaciones es una obra poética y se escribió en conformidad con el modelo de la poesía hebrea, llamado paralelismo.
También en los Salmos y en los libros proféticos se encuentran lamentos (Véase Salmos)
En Lamentaciones, cada capítulo tiene veintidós versículos, número elegido por tener en cuenta el alfabeto hebreo, que está compuesto por veintidós letras. El cap 3, tiene 66 versículos, es decir, tres veces veintidós.
En el texto hebreo, los cuatros primeros poemas son acrósticos alfabéticos (Véase Salmos). En el primero, segundo y cuarto poemas, la primera palabra de cada versículo comienza con una letra, siguiendo el orden alfabético. En el tercer poema, los tres versículos de cada estrofa comienzan con la misma letra (3:1-3, 4-6, etc.), siempre siguiendo el orden alfabético.
4. MENSAJE
Los acontecimientos narrados en el libro de Lamentaciones fueron trágicos y horrendos. Con la conquista de Jerusalén se desmoronaron las promesas hechas por Dios a David (2 S. 7:16). Ahora no había ya reino, ni príncipes. No había ya templo, ni sacerdotes, ni profetas. Y el pueblo había sido llevado al cautiverio. Las cosas sucedieron de este modo porque la ira de Dios se desbordó, y porque él usó a los paganos para castigar a su pueblo. El pueblo de Dios, recibió el castigo que merecían sus pecados. Aunque parte de la responsabilidad para este castigo recaía en el pacto con los líderes religiosos de Israel. El pueblo se desvió del camino recto porque profetas mentirosos lo engañaron (2:14). Además, esos profetas y los sacerdotes eran culpables por sus propios pecados y por su maldad (4:13).
Ahora, lejos de la patria que ya no existía, el pueblo de Israel se hallaba dominado por una profunda tristeza y se había entregado a la desesperanza. Pero no todo estaba perdido. Incluso en medio de su lamentación, el poeta hace recordar al pueblo que, a pesar de todo, las misericordias de Dios por su pueblo «nunca decayeron» (3:22). Al contrario, «Nuevas son cada mañana» (3:22). Por eso, la esperanza permanece (3:21). Y ella viene junto con la confianza en aquel que, habiéndolo perdido todo, exclama: «Mi porción es de Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré» (3:24).
La restauración de Israel vendrá cuando el pueblo deje de culpar a Dios por su situación desesperante, y cuando reconozca y confiese que está siendo castigado con razón, por causa de sus pecados (3:39). Vendrán días mejores, porque «el Señor no desecha para siempre» (3:31).
5. CAPÍTULOS
En construcción...
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