viernes, 13 de marzo de 2015

1 Corintios

     1. INTRODUCCIÓN

   Pablo escribió la Primera Epístola a los Corintios con el fin de tratar varios temas que causaban dificultades a los cristianos de esa ciudad. Había problemas doctrinales, de comportamiento en los cultos de adoración, y cuestiones prácticas de la vida cristiana, especialmente en cuanto a cómo debían relacionarse los cristianos con los paganos. Los problemas eran tan serios que los corintios escribieron una carta a Pablo para pedirle su opinión (7:1). Del cap. 7 en adelante, Pablo escribe lo que piensa.
   Pero Pablo intenta no solamente resolver los problemas que tantas dificultades causaban entre los cristianos de Corinto, sino que él quiere, principalmente, que ellos sean en todos guiados por el amor cristiano. Sin amor, nadie que se llame cristiano es realmente seguidor de Jesucristo; sin amor, una iglesia no es el cuerpo de Cristo. Pablo escribe: «Todas vuestras cosas sean hechas con amor» (16:14), recomendación que vale también hoy para los seguidores de Jesús.

     2. CONTENIDO

  Como en otras cartas, Pablo comienza con un saludo. Él había fundado la iglesia en Corintio y conocía bien a los cristianos de aquella ciudad. Ahora pretende visitarlos y, posiblemente, permanecerá en Corintio todo el invierno, es decir, tres meses (16:5-7).
   Corintio era una ciudad grande y próspera, capital de la provincia romana de Acaya, famosa por su cultura y su comercio, pero también por su inmoralidad. Era tanta la inmoralidad de corintios que se inventó el verbo «corintear» como sinónimo de «cometer inmoralidades». También era una ciudad muy religiosa: había por lo menos doce templos, entre ellos, uno en honor a Afrodita, la diosa del amor; otro de Asclepio, dios de la sanidad, y el enorme templo a Apolo, construido en el siglo IV d.C. También había una sinagoga judía. Por eso, la pequeña minoría cristiana de esa ciudad enfrentaba dificultades para mantenerse firme en su fe en Jesucristo y vivir una vida digna de los seguidores de Jesús.
   En esta carta, Pablo trata varios asuntos: inmoralidad en la iglesia, juicios contra hermanos en la fe, y, principalmente, los dones del Espíritu Santo, que estaban causando tantas dificultades. Aborda también cuestiones doctrinales, en especial, la resurrección (cap. 15). Además, Pablo se ocupa de una ofrenda que habría de llevar a los cristianos necesitados en Judea. El apóstol termina la carta con saludos personales. El punto culminante de esta epístola es el hermoso himno al amor cristiano (cap. 13).

     3. MENSAJE

   La iglesia es el cuerpo de Cristo: Para Pablo, «el cuerpo de Cristo» no es simplemente una figura de lenguaje; la iglesia es, de hecho, un cuerpo. Es el cuerpo del Cristo resucitado, es decir, por medio de ella Cristo vive y actúa en el mundo (12:12-13, 27). Por lo tanto, es inaceptable que haya divisiones en la iglesia; las distintas partes del cuerpo trabajan juntas, para el bien del cuerpo entero. Cada parte tiene su función y es indispensable. Al desempeñar bien su función, cada parte contribuye al bienestar de todo el cuerpo. Por lo tanto, no hay lugar para la vanidad, y ninguna parte puede desplazar a las otras (12:14-26).
   La variedad de los dones en la iglesia: Un cuerpo tiene muchos miembros, cada uno con su función. En la iglesia hay variedades de dones y todos ellos son dados por el Espíritu de Dios; todos deben estar al servicio de Dios (12:4-7). Pero hay dones que son más importantes que otros. Pablo declara que el don de hablar en lenguas, que estaba causando tantos problemas, es el menos importante. Ese don debe usarse solamente cuando esté presente alguien con el don de interpretar la lengua extraña (14:5, 13). En verdad, dice Pablo, quien habla en lenguas extrañas se está ayudando solamente a si mismo y no a toda la iglesia (14:4). Todos los dones deben contribuir para el crecimiento espiritual de la iglesia (14:12, 26).
   La supremacía del amor: Pablo no incluye el amor entre los dones del Espíritu Santo; el amor es «un camino aun más excelente» (12:31), sin el cual la iglesia no es el cuerpo de Cristo, ni sus distintas partes (12:12) contribuyen al bienestar del cuerpo. Si no hay amor, aun los mejores dones carecen de valor (13:1-3). Pablo termina diciendo: «seguid el amor» (14:1).
   Decencia y orden en los cultos de adoración: Había desorden en los cultos porque cada uno quería usar su don sin esperar a los otros (14:26-30). Pero el desorden es contrario a la voluntad de Dios, pues él quiere que vivamos en paz (14:33). El desorden en la celebración de la cena del Señor era una vergüenza, y Pablo dice que tal celebración no es ya la cena del Señor (11:17-22). Incluso llega a decir que, por causa de ese desorden en la cena, muchos de ellos estaban enfermos y algunos ya habían muerto (11:30). Por eso Pablo concluye: «haga todo decentemente y en orden» (14:40).
   La resurrección de Cristo: Así como el cap. 13 es el bello himno al amor, el cap. 15 es un incomparable mensaje acerca de la resurrección. A causa de su cultura griega, había cristianos en Corintios que no creían que los muertos resucitarán, ni creían que Jesús había resucitado. Pablo declara que, si Cristo no resucitó, estamos todos perdidos (15:17-19), y, si los muertos no resucitan, eso quiere decir que tampoco Cristo resucitó (15:16). Pero Cristo, de hecho, resucitó, y nosotros, sus seguidores, también vamos a resucitar. ésta es la victoria final: ¡La muerte está derrotada, la vida eterna reina! (15:54-57).

     4. FECHA, LUGAR Y DESTINATARIOS

   Pablo escribió esta carta en 54 o 55 d.C., durante su estadía en Éfeso (15:32 / 16:8), al final de su tercer viaje misionero (Hch 18:24 al 21:16). Pablo había permanecido aproximadamente dos años en Éfeso (Hch 19:10).
   Pablo conocía bien a los cristianos de Corinto, pues él había organizado la iglesia de ese lugar en 51 o 52 d.C., durante su segundo viaje misionero (Hch 15:36 al 18:22). Casi todos ellos eran gentiles (1 Co 12:2), aunque es muy probable que también algunos judíos hayan aceptado el evangelio (Hch 18:4-6). Sabemos que Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor Jesús (Hch 18:8). Además, en 1 Co 16:15-18 Pablo menciona por nombre varias personas de la iglesia.
   Hay que recordar que en aquel tiempo los cristianos no se reunían en edificios propios o en templos, sino que realizaban sus cultos en casa particulares. En 1 Co 16:19, Pablo manda saludos de Aquila y Priscila, en cuya casa, en Éfeso, se reunían los cristianos.

     5. PABLO Y LA IGLESIA DE CORINTO

   La iglesia de Corinto fue fundada durante la primera visita de Pablo a aquella ciudad (Hch 18:1-8). Después de que Pablo dejó Corinto, les escribió una carta, la cual se ha perdido (1 Co 5:9). Luego, los cristianos de Corinto le escribieron una carta al apóstol (1 Co 7:1), y la primera Epístola a los Corintios fue escrita en parte para tratar los asuntos que ellos habían planteado. Al escribir esta carta, Pablo afirma que desea visitar Corinto más tarde (1 Co 16:4-6).
   Al parecer, en esa visita, las cosas no habían salido bien, y Pablo dejó Corinto apenado (2 Co 2:1). Nuevamente en Éfeso, el apóstol escribió una dura carta (2 Co 7:8-12) en momentos de tristeza y preocupación (2 Co 2:3-4). Todo parece indicar que esa carta de perdió; algunos estudiosos piensan que los caps. 10-13 de 2 Corintios eran esa carta o parte de ella. Luego, Pablo dejó Éfeso y se dirigió a Troas, donde esperaba encontrarse con Tito, quien le traería noticias de Corinto. Pero Tito no apareció; así que Pablo fue a Macedonia (2 Co 2:12-13). Allí, finalmente, se encontró con Tito (2 Co 7:5-7), que traía buenas noticias de Corinto. Los cristianos de allí querían hacer las paces con Pablo, lo cual reconforta al apóstol. Como consecuencia de ello, Pablo escribió la Segunda Epístola a los Corintios. Es muy posible que Tito haya llevado la carta cuando Pablo lo  envió de regreso a Corinto (2 Co 8:16-24). No sabemos si Pablo llegó a visitar a los cristianos de Corinto una vez más, como lo tenía planeado (2 Co 12:14 / 13:1).

     6. CAPÍTULOS
En construcción...

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