sábado, 21 de marzo de 2015

Efesios

     1. INTRODUCCIÓN

   Al final de su segundo viaje misionero (Hch 15:36 al 18:22), Pablo pasó algunos días en la ciudad de Éfeso (Hch 18:19-21). En el tercer viaje (Hch 18:23 al 21:16), se quedó viviendo allí casi tres años (Hch  19:1 al 20:1). Éfeso era la capital de la provincia romana de Asía, en la región que hoy día forma parte de Turquía. Era una bella ciudad, la cuarta en importancia dentro del imperio Romano. Allí estaba el templo de la diosa Diana (Hch 19:23-27), una de las siete maravillas del mundo antiguo. El anfiteatro de Éfeso, donde se presentaban obras teatrales, tenía capacidad para 20.000 personas sentadas. En poco tiempo la ciudad se convirtió en un importante centro de la obra cristiana, y fue allí donde Pablo escribió la Primera Epístola a los Corintios (1 Co 15:32; 16:8). Éfeso también es mencionada en 1 Ti 1:3 / 2 Ti 1:18 - 4:12 / Ap 2:1-8.
   LA Epístola a los Efesios no trata ningún problema específico de los cristianos a quienes se dirige, sino que habla en general acerca de la iglesia y de la vida cristiana. Y, a diferencia de lo que sucede en las otras cartas, al final de ésta, Pablo no manda ningún saludo personal. Esto resulta muy extraño, dada la profunda amistad entre Pablo y los hermanos y hermanas en la fe residentes en Éfeso. Es posible que esta carta haya sido escrita no sólo para los cristianos de Éfeso, sino también para los de otros lugares. La falta de la frase «de la ciudad de Éfeso» (1:1) en algunos manuscritos griegos también indica esa posibilidad.

     2. CONTENIDO

   La carta se organiza en dos partes: en la primera, (caps. 1-3), el asunto principal es el plan secreto que Dios había decidido realizar por medio de Cristo, a saber, el plan de «reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra» (1:10). El elemento más importante de este «misterio de Cristo» (3:4) es la inclusión de los gentiles con los judíos en el cuerpo de Cristo, participando con ellos de las bendiciones divinas (3:3-6).
   En la segunda parte de la carta (caps 4-6), el apóstol habla de la nueva vida que los seguidores de Cristo tienen por estar unidos a él. Habla también de cómo se manifiesta esa vida en las relaciones que ellos tienen entre sí.

     3. MENSAJE

   La iglesia en el plan de Dios: Mediante un lenguaje elevado y figuras de lenguaje, el ap´pstol dice que la iglesia complementa a Cristo, quien completa todas las cosas del universo (1:23). Es por medio de la iglesia como la humanidad y los poderes celestiales conocen el plan de Dios (3:10). Cristo, que tie autoridad sobre todas las cosas, fue dado por Dios a la iglesia (1:22); y es por medio de ella y por medio de Jesucristo como es dada la gloria a Dios (3:21).
   Pablo usa tres figuras para hablar sobre la iglesia:

  • La iglesia es el cuerpo de Cristo (1:23 / 2:16 / 4:4, 12 / 5:23). Cristo es la cabeza del cuerpo; él cuida del cuerpo (5:29-30) y hace que el cuerpo crezca y se desarrolle (4:15-16).
  • La iglesia es un edificio, el templo de Dios, del cual Cristo es la piedra fundamental. Cristo mantiene el edificio bien firme y hace que crezca como templo dedicado al Señor (2:20-21)
  • La iglesia es la esposa de Cristo. Cristo tiene autoridad sobre la iglesia; él es su Salvador, la ama, dio su vida por ella y la cuida (5:23-32)
   Unión con Jesucristo: Si bien la buena conducta y la fe en las doctrinas cristianas son expresiones de la vida cristiana, es la unión intima y permanente con Jesucristo lo que define qué es ser cristiano, es decir, ser miembro del cuerpo de Cristo (1:3-4, 11 / 2:5-6, 10, 13 / 3:12 / 4:21 / 6:10).
   El plan secreto de Dios: El plan secreto de Dios, que él realiza por medio de Cristo, es unir a todos los pueblos y al universo entero bajo la autoridad de Cristo (1:9-10 / 3:3-6, 9 / 6:19). Dios reveló ese plan, ese «ministerio de Cristo», al apóstol. Y Pablo, a su vez, escribe a sus lectores acerca de lo que Dios piensa hacer.
   El Espíritu Santo: El Espíritu Santo, dado por Dios a los seguidores de Cristo, es su sello de propiedad y la garantía de que recibiremos lo que Dios prometió dar a su pueblo (1:13-14), la garantía de que llegará el día en que Dios nos liberará (4:30). Es el Espíritu Santo quien guía a los cristianos (6:13); es el Espíritu el que nos da fuerzas del mal (6:17); y es el Espíritu el que hace que seamos uno en el cuerpo de Cristo (4:3).

     4. FECHA, LUGAR Y DESTINATARIOS

   El apóstol estaba preso cuando escribió esta carta (3:1 / 4:1 / 6:20). En 2 Co 11:23 Pablo dice que ha estado preso varias veces, y por el Libro de los Hechos se sabe que estuvo preso dos veces: una en Cesarea (23:31 al 26:32), y otra en Roma (28:16-31). Pero como no sabemos dónde estaba cuando escribió esta carta, es imposible saber cuándo fue escrita.
   La epístola no informa donde estaba Pablo cuando la escribió.
   Fue el mismo Pablo quien llevó el evangelio a Éfeso (Hch 18:19-21), donde pasó casi tres años, trabajando intensamente, durante el tercer viaje misionero (Hch 19:1 al 20:1). Al final de ese viaje, ya de regreso en Jerusalén, Pablo quiso pasar por Éfeso, pero no pudo, pues quería llegar a Jerusalén antes del día de Pentecostés. Por eso mandó a llamar a los líderes de la iglesia en Éfeso, para que se encontraran con él en la ciudad portuaria de Mileto. Allí, pronunció un largo y emotivo discurso de despedida (Hch 20:17-35). Esa fue la última vez que Pablo vio a sus queridos hermanos y hermanas de Éfeso.

     5. CAPÍTULOS
En construcción...

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