domingo, 15 de marzo de 2015

Gálatas

     1. INTRODUCCIÓN

   Conforme el evangelio se fue diseminando por el Imperio Romano y muchos gentiles comenzaron a aceptar a Jesús como Salvador, pronto surgieron discusiones acerca de la necesidad de que los gentiles siguieran las leyes de los judíos, especialmente la ley que ordenaba que todo varón fuera circuncidado (Hch 15:1-33). Esta misma discusión se suscitó en las iglesias que el apóstol Pablo había fundado en la provincia romana de Galacia. Varios cristianos judíos insistían con los cristianos gentiles que, para que ellos pudieran ser justificados por Dios, tenían que obedecer la ley de Moisés.
   La Epístola a los Gálatas es la respuesta de Pablo a esa falsa doctrina. Con argumentos contundentes palabras un tanto punzantes, Pablo denuncia ese falso «evangelio» que está siendo anunciado, y busca traer de regreso a la fe verdadera a aquellos que estaban desviándose del camino correcto. Para ello, habla de su propia experiencia cristiana y defiende su autoridad como apóstol. Muestra también cómo, en la reunión de los líderes cristianos realizada en Jerusalén, él había sido aprobado para continuar anunciando a los gentiles el mensaje de que la salvación depende sólo de la fe y no de lo que la ley de Moisés ordena hacer. En defensa de su posición, Pablo cita el AT y habla de las experiencia de Abraham, el padre del pueblo escogido. Demuestra que Abraham fue justificado por Dios, no por sus obras sino porque tuvo fe en Dios. En la última parte de la carta, Pablo habla acerca de la libertad que tienen las personas que creen en Cristo, y cómo esa libertad se vuelve realidad en la vida cristiana.

     2. CONTENIDO

   Como es su costumbre, Pablo comienza esta carta con un saludo (1:1-2) y una oración a favor de los destinatarios (1:3). Pero en esta carta Pablo no da en su oración gracias a Dios por ellos, como casi siempre lo hace en las otras epístolas (Ro 1:8-12 / 1 Co 1:4-9 / Flp 1:2-11 / Col 1:12-14),sino que enseguida comienza a tratar el tema que lo llevó a escribir esta carta a los gálatas.
   Luego de criticar severamente a los que estaban anunciando un mensaje diferente del evangelio que él les había anunciado (1:6-10), Pablo se defiende de la acusación que los adversarios presentaban contra él. Decían que Pablo no era apóstol como los apóstoles que habían sido llamados por Jesús. Pablo afirma que fue el Señor Jesucristo mismo quien lo llamó para ser apóstol, y que los apóstoles en Jerusalén lo habían aceptado y le habían dado su apoyo en la misión recibida de llevar el evangelio a los gentiles (1:11 al 2:21).
   En los caps. 3-4, Pablo desarrolla el tema central de la epístola: Dios acepta a las personas por la fe que tienen en Cristo Jesús, y nunca por obedecer a la Ley de Moisés. Pablo demuestra que el propósito de la le nunca fue el de ser un medio de salvación; la promesa que Dios hizo a Abraham es anterior a la ley, y su validez terminó cuando Cristo vino al mundo. La ley nos lleva  ala esclavitud y ala muerte espirituales; la gracia de Dios nos trae vida.
   A continuación (5:1 al 6:10), Pablo habla sobre la libertad que tenemos por estar unidos  Jesucristo. No constate, esa libertad debe ser usada para le beneficio de los otros, bajo la dirección del Espíritu de Dios, el cual se opone a la naturaleza humana.
   Pablo termina con un último llamado a los gálatas para que se mantengan firmes en el evangelio de la gracia de Dios. Es la muerte de Cristo en la cruz la que nos salva y hace que seamos nuevas personas.

     3. MENSAJE

   Cómo Dios nos justifica: ¿Cómo es que somos salvos? La respuesta de Pablo es que la salvación viene sólo a través de la gracia de Dios, por medio de nuestra fe en Jesucristo, y nunca por medio de las obras. pues, si la persona es salva por obedecer la ley, entonces la muerte de Cristo fue en vano (2:21).
   El Espíritu de Dios y la naturaleza humana: Hay dos fuerzas que pueden dominarnos: nuestra naturaleza humana (Véase 5:13, nota) y el Espíritu de Dios (Véase 5:16-26, nota). La naturaleza humana («la carne») lleva a la muerte; el Espíritu de Dios da vida. Estas dos fuerzas son enemigas, y los cristianos deben permitir que el espíritu dirija sus vidas (5:16).
   Unidos con Jesucristo: Éstas es una de las figuras que Pablo usa para hablar sobre la vida cristiana. En el bautismo, nos unimos a Cristo y nos revestimos de sus cualidades. Todos somos uno solo por estar unidos a Jesucristo (3:27-28).
   Mensaje para hoy: El mensaje que Pablo escribió a los gálatas en el siglo I de la era cristiana debe ser oído por los cristianos hoy. El mensaje es éste: por la gracia de Dios, estamos libre del poder del pecado y tenemos la libertad que Dios da por medio de Jesucristo. Esa libertad es aceptada y recibida por la fe, y nunca por las obras. El mensaje de Pablo vale para nosotros tanto como valió para ellos: «Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud» (5:1).

     4. FECHA, LUGAR Y DESTINATARIOS

   No sabemos exactamente cuándo escribió Pablo esta carta, pero fue después de la visita que él y Bernabé hicieron a Jerusalén para encontrarse con los otros apóstoles, la cual se relata en Gl 2:1-2. Muchos estudiosos piensan que esa visita es la misma que se cuenta en Hch 15:1-35; en ese caso, la carta fue escrita aproximadamente en el año 56 d.C. Otros, no obstante, piensan que esa visita de Gl 2 corresponde a un viaje hecho algún tiempo antes de que se menciona en Hch 11:30; 12:25. Sea como fuere, la Epístola a los Gálatas es una de las primeras que Pablo escribió.
   No es posible decir a qué lugar se refiere Pablo cuando dice en 1:2: «todos los hermanos que están conmigo». Los lugares probables son la ciudad de Éfeso, o alguna otra ciudad en la provincia de Macedonia.
   Galacia (1:2) era, a mediados del siglo I d.C., una provincia romana situada en la región central del Asia Menor, parte de la actual Turquía. En la Epístola a los Gálatas se habla de «las iglesias de Galacia», sin especificar el nombre de ninguna ciudad. No hay certeza en cuando a la situación geográfica exacta de estas comunidades.

     5. LOS ADVERSARIOS DE PABLO

   Pablo considera falsos cristianos y «espías» de la libertad de los toros (2:4) a quienes perturbaban a los gálatas y predicaban un «evangelio» diferente del evangelio que él predicaba (1:9). No es posible decir con precisión quiénes eran estos falsos cristianos, pero sí sabemos qué era lo que enseñaban. Decían que ls gentiles que quisieran ser cristianos debían obedecer las leyes y ceremonias judías. La más importante de esas leyes era la que ordenaba que todo varón fuese circuncidado, para formar parte del pueblo elegido de Dios y ser herederos de la alianza que Dios había hecho con Abraham.
   Todo parece indicar que se trataba de cristianos que provenían de un ambiente judío muy religioso, los cuales estaban acostumbrados a cumplir la Ley de Moisés hasta en sus detalles mínimos. También es posible que no fueran de Galacia, sino que hubieran llegado de otros lugares.
   No es posible afirmar que los hombres que Santiago había enviado a Antioquia (2:12) fueran, de echo, los adversarios que Pablo condena tan severamente.
   Ellos acusaban a Pablo de dos cosas: 1) Él no era un verdadero apóstol, y por lo tanto no podía hablar con autoridad apostólica. 2) El evangelio que Pablo anunciaba no era correcto y, por lo tanto, debía ser corregido por algunas otras enseñanzas y prácticas religiosas.
   Pablo se defiende enérgicamente de esas dos acusaciones y reacciona con una severidad fuera de lo común, tanto al condenar a sus adversarios como también al tratar a los propios cristianos de Galacia. Pablo sabía que el verdadero mensaje de la buena noticia de la gracia de Dios corría el peligro de ser reemplazado por falsas enseñanzas, que causarían que los gálatas fueran excluidos dela gracia de Dios. Ése fue el motivo que lo llevó a escribir esta enérgica carta a sus amados hermanos de las iglesias de Galacia.

     6. CAPÍTULOS
En construcción...

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