1. INTRODUCCIÓN
La Epístola de Santiago fue escrita, no a una iglesia específica de un solo lugar, sino a todos los cristianos. Por eso, juntamente con otra seis castas del NT (1 P, 2P, 1 Jn, 2 Jn, 3 Jn y Jud), es llamada Epístola Universal. Trata asuntos prácticos de la vida cristiana. El autor habla acerca de la pobreza y la riqueza, la tentación, los prejuicios, el hablar y actuar, el criticar, el orgullo y la humildad, la paciencia, la oración y la fe. Pone el autor por encima de todo la necesidad no sólo de creer sino también de actuar. De nada sirve que alguien diga que tiene fe si no prueba, por medio de sus acciones, que su fe es viva y verdadera. «Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta» (2:26). La verdadera fe cristiana se manifiesta en acciones cristianas.
El autor se llama a sí mismo «maestro» (3:1), y enseña bellas lecciones para todos los seguidores de Cristo. Con claridad y energía, Santiago nos muestra cómo debemos actuar y vivir, si es que realmente queremos ser cristianos auténticos.
2. CONTENIDO
Esta epístola trata muchos asuntos diferentes, todos ellos relacionados con la vida cristiana. El autor da consejos prácticos y varias veces justifica sus consejos citando el AT. Cita Lv 19:18 (2:8), habla de Abraham (2:21-24) y Rahab (2:25); también habla de Job (5:11) y Elías (5:17-18). No cita directamente ninguna enseñanza de Jesús, aunque existen muchos puntos de contacto con el sermón del monte (Mt 5-7). Por ejemplo, lo que dice acerca de los juramentos (5:12) es muy parecido a los que Jesús enseñó al respecto (Mt 5:34-37).
Santiago critica severamente a los ricos (1:10-11 / 2:6 / 5:1-6) y se preocupa de la relación de convivencia entre los cristianos en la iglesia. Todos deben ser tratados de igual modo (2:1-4). Tampoco deben juzgarse los unos a los otros (4:11-12), sino que deben tenerse misericordia (2:13).
3. MENSAJE
La verdadera fe se manifiesta por medio de las acciones; sin acciones cristianas no hay fe cristiana (1:22-24, 27 / 2:14-26). Muchos piensan que lo que Pablo había escrito acerca de la fe y las obras estaba siendo mal interpretado, y que Santiago escribe para que nadie piense que la fe cristiana sólo significa creer en ciertas doctrinas acerca de Dios y de Jesucristo, sin ningún resultado práctico en la vida de la persona (Véase 2:24, nota).
Quien es amigo del mundo es enemigo de Dios (4:1-5). La fe lleva al cristiano a vivir una vida dedicada a Dios. Dios mismo le dará la fuerza necesaria para vivir una vida de amor y pureza (4:7-10).
La necesidad de dominar la lengua (3:1-12). Santiago usa expresiones fuertes para hablar del mal que la lengua puede causar entre la comunidad cristiana. La lengua es un fuego, un mundo de maldad (3:6), es mala, está llena de veneno mortal (3:8). Santiago llega a decir que nadie es capaz de controlar la lengua (3:8). Solamente la verdadera sabiduría, la sabiduría que viene de Dios, puede librar a la persona de ese poder destructor (3:13-18).
La venida del Señor está cercana (3:5, 7-9). Lo mismo que los otros escritores del NT, Santiago está plenamente seguro de que en breve, Jesús volverá como Juez de Todo (Véase 5:7-20, nota).
4. AUTOR, FECHA, LUGAR Y DESTINATARIOS
El autor es Santiago (1:1), maestro cristiano (3:1). Una tradición muy antigua dice que este Santiago era el hermano de Jesús (Mt 13:55 / Mc 6:3), líder de la iglesia de Jerusalén (Hch 12:17 / 15:13-21 / 21:18 / 1 Co 15:7 / Gl 1:19 / 2:9). Pero no hay pruebas de que esa tradición sea verdadera, y muchos estudiosos piensan que la epístola fue escrita por otra persona. Algunos, incluso, sugieren que un cristiano anónimo quiso honrar con esta carta el nombre de Santiago, quien fue muerto antes de la guerra que destruyó Jerusalén en 70 d.C.
Si Santiago, el hermano de Jesús, es el autor de esta epístola, entonces fue escrita antes de 70 d.C.
La carta no dice dónde estaba el autor cuando la escribió.
Los destinatarios son todos cristianos de aquel tiempo (Véase 1:1, nota). Son cristianos que forman parte de la iglesia organizada, pues Santiago hace referencias específicas a culto público (2:1-4), a presbíteros (5:14) y a un rito para sanar a los enfermos (5:13-16). Como la mayoría de los cristianos de aquel tiempo, también estos cristianos pasaban por aflicciones y persecuciones (1:2-4, 12-15 / 5:7-11)
5. CAPÍTULOS
En construcción...
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